Domingo 3 de junio de 2001

 

Los Menucos se aferra a un futuro de piedra, con pronóstico favorable

 

Un estudio arrojó buenas perspectivas para la laja. Falta un eslabón de la cadena: el financiamiento. Hay mercado suficiente y con poca competencia.

  La Región Sur rionegrina necesita aferrarse a un proyecto o emprendimiento que le permita mirar el futuro de otro modo, con un poco más de optimismo, pero también con los pies sobre la tierra.
Unos miran que buena parte del porvenir pasará por la ruta 23, con el turismo en tránsito a la cordillera. Otros entienden que la ganadería volverá a vivir momentos de esplendor y un buen número se resiste a creer que la tan discutida explotación de la piedra laja sólo sea un sueño.
Y es en relación a este último proyecto que sostienen sus iniciativas. Unos dicen que les va muy bien cuando en realidad se podría decir apenas bien, otros dicen bien cuando debieran decir regular y los que dicen regular andan mal, sólo subsistiendo y a los tirones. Y no es que mientan, es la inyección de optimismo la que los hace ver las cosas mejor de lo que en realidad están.
Tampoco implica esto que el negocio no sea rentable ni mucho menos, sólo que los tiempos hasta ahora no mostraron grandes logros y con tantos años trabajando la piedra, por generaciones y generaciones, casi picándose la vida, en Los Menucos hay muchos pequeños productores de laja y sólo uno de los denominados grandes.
La actividad creció poco en mucho tiempo y así la ecuación pareciera no cerrar. Algunos que compraron máquinas se endeudaron tanto que ahora con la tecnología no pueden producir, les falta capital de trabajo y entraron en un pozo del que no es fácil salir. Tengo esto pero me falta aquello sería la explicación gráfica. Otros, sólo dedicados a producir en pequeña escala se aferran al trabajo, en condiciones más que precarias, hasta infrahumanas y se conforman con superar la instancia más cercana: comer cada día.

El estudio de viabilidad

Sin embargo, un estudio del Gobierno de Córdoba y de Minería de Río Negro que apenas tiene dos años, sobre la viabilidad de explotar piedra laja y pórfido en Los Menucos y su área de influencia, concluye que existe materia prima en volumen suficiente como para impulsar un proyecto productivo.
El mismo trabajo, de Eduardo Alonso Juri, Eduardo Bouhier y Georgina Ferro, asegura que la piedra, "por sus propiedades físico mecánicas y cualidad ornamental, tiene importante demanda efectiva y potencial no sólo a nivel local, sino un creciente mercado mundial".
Agrega que "existe una competencia, si bien cualitativamente importante (Italia), no lo es cuantitativamente, puesto que los volúmenes de producción actual no cubren la demanda del mercado".
Como para dar una inyección de optimismo a los que tienen esperanzas, el trabajo alienta también en materia de precios. "Los valores CIF en Europa son un 15% menores a los de la competencia", explican.
Los especialistas indicaron en su trabajo final, en las conclusiones, que la producción planificada en el área Los Menucos "es mínima con respecto a la demanda, por lo que es previsible un rápido crecimiento". Agregan que "los niveles de rentabilidad son altos y el proyecto se encuadra dentro de la ley de Inversiones Mineras 24196".
Con este panorama existen dos eslabones importantes, el de la viabilidad del proyecto y el potencial de la zona para extraer piedra, a lo que hay que sumar el empeño de la gente que ve un futuro promisorio pero que no le encuentra la vuelta a su desarrollo.
Falta aún un aspecto, tal vez el más importante, para que las expectativas sean realizables: el financiamiento. Así como puede ser el más importante, también podría definirse como el más difícil de concretar, porque al ser las canteras de piedra concesiones del Estado nacional, no sirven de garantía para los bancos que por lo tanto no pueden financiar emprendimientos.
Los productores, pequeños, medianos y el único grande, coinciden en que la ayuda de la provincia prácticamente no existe, que jamás fue presupuestada ninguna suma para explotar "en serio" la piedra y que ni un proyecto de viabilidad con resultado positivo alcanzará para poner en marcha lo que podría ser el eje de la economía local.
En Los Menucos saben que la ganadería tiene sus años buenos y malos y que la evaluación de su historia más reciente les da resultado negativo. La ruta 23 parece ser una realidad, pero no alcanzará para hacer despegar a todo un pueblo y sin embargo, están muy seguros que el futuro pasa por las generosas canteras que esconde su geografía, cuyo producto es la admiración en los mejores salones de la construcción. Está al alcance de la mano, pero no encuentran el eslabón que falta.

La visión de los más grandes productores de la localidad

Los Marín, como mucha gente los llama en Los Menucos, casi a modo de distinción, son los proveedores más importantes de piedra en Río Negro. Son los únicos que cuentan con modernas maquinarias, con más tecnología y con una retroexcavadora para cargar las piedras.
Los únicos que proveen a grandes ciudades como Buenos Aires. Venden en Roca, o Neuquén, o Viedma. Ellos aseguran que les va bien, pero hasta ahí nomás.
Daniel Marín recorrió junto a "Río Negro", en su propio vehículo, las canteras que explota con su familia. De allí salen baldosas que son tan perfectas como los cerámicos hechos con moldes, o adoquines en condiciones de competir con los más destacados de Madryn o los prestigiosos italianos.
Los Marín venden grandes cantidades, llenan camiones con piedra, pero en el fondo tienen la misma visión que el resto. A la actividad la dejaron sola, sostiene Daniel, "no le dieron la importancia que tiene para el pueblo, pero sí le dieron millones a la ganadería o para los créditos con ovejas que son pan para hoy y hambre para mañana". Daniel Marín cree que la distancia les juega en contra y que por eso sienten más que nadie la situación del país, porque están igual que el resto, pero lejos y eso es duro.
Admite que la producción en pequeña escala de Los Menucos no alcanza para ser importantes en el mercado y asegura que a éste lo manejan las grandes empresas, algunas radicadas en Madryn. Cada una de ellas produce entre 25 y 30 mil metros cuadrados.

Una mirada al desequilibrio

Los productores de pórfido y piedra laja son pocos, pero muchos para un pueblo que puso en manos de ellos la búsqueda de una economía que por estos días no tiene alternativas.
Sienten que son un sector a tener en cuenta en la Región Sur rionegrina y sin embargo es poco lo que logran de distintos organismos.
Daniel Marín y Aldo Lencina coinciden, por separado, que el Ente de la Región Sur sólo les dio un poco de lo que demandan. Hizo el estudio que terminó asegurando la factibilidad de la explotación, pero quedó en eso y desde ese paso todo está igual en Los Menucos. Otros, más duros, no ahorran críticas.
Se sienten marginados por la Nación y la provincia. Ni la llegada del ex presidente Menem al pueblo años atrás, en medio de una gran fiesta alcanzó para arrancarle algo más que promesas y hoy ven que los millones de pesos de subsidios y ayuda van a parar a otros sectores, que son siempre los mismos.
Un pequeño lajero dijo casi con resignación: "con un millón de los que año tras año van a parar a la fruticultura o a la ganadería, nosotros podríamos hacer maravillas. Sin embargo, ni siquiera figuramos en el presupuesto del Ente de la Región Sur". Esa es la realidad.

La historia repetida de cada mañana

Piedra es sinónimo de sacrificio, aunque mucha gente no lo vea así en la Región Sur. Trabajan en silencio, donde sólo se impone el sonido del viento y del agua, y el frío. Cada mañana, los pequeños lajeros ponen manos a la obra y completan su trabajo, casi inhumano, que apenas si alcanzará para comer.
El frío o el calor que reinan en Los Menucos, no son barreras infranqueables para los curtidos lajeros que con enormes piedras imaginan armar un rompecabezas al que siempre le falta una pieza.
Cuando este diario estuvo en Los Menucos, la temperatura no llegaba a los 2 grados. Y estaban allí, cortando piedras mojadas y completamente empapados por el agua que salta. No hay alternativas cuando la tecnología está tan lejos como ellos se sienten del resto de los rionegrinos.
La pieza que falta es la que los mantiene allí. Saben que cada mañana tendrán que volver a la misma tarea, con 40 grados o con 10 o 15 bajo cero. Si no es eso, la opción es el desempleo.
Hay que ver las caras o las manos para saber los duras que son las piedras, para entender que si la actividad tuviera un mayor desarrollo, ellos estarían mejor. Por ahora seguirán pasados por agua y sabiendo que cada piedra que cortan es un poco de vida que dejan en ella.

El adoquín: ecológico e interminable para vestir calles

Adoquín en lugar de asfalto, que se puede poner y sacar cuantas veces quiera, que no se rompe y que es absolutamente natural, forma parte de un proyecto que manejaron productores de laja de Los Menucos con profesionales de la Universidad del Comahue.
Si bien por estos días todo está paralizado, en la localidad sureña todavía hay expectativas que Neuquén se convierta en un buen comprador de adoquines para sus calles.
La idea original era hacer una prueba piloto para algunos barrios, con costos muy competitivos con el asfalto (vale casi lo mismo) y con la ventaja de que la inversión se haría una sola vez, con un material ecológico y regional.
El pórfido del adoquín no absorbe el agua y eso lo hace invulnerable a las heladas y a los fríos intensos de la Patagonia. Es totalmente resistente al tránsito pesado y a partir de una buena base, el aspecto de una calle puede variar sustancialmente. En Italia, por ejemplo, barrios completos siguen optando por el adoquín, a partir de cómo viste las calles.
Aldo Lencina, productor de adoquín, defendió a capa y espada la iniciativa y explicó que al margen de las ventajas que como material se pueden exhibir, la mano de obra que genera un proyecto de estos es enorme, porque se ocupa gente en la extracción de la piedra, operarios para el corte y además en la localidad ya hay colocadores especializados que pueden hacer un trabajo como para lucirse.
Un metro cuadrado de adoquín, colocado, tiene por estos días un valor de 28 pesos. Para una cuadra de adoquines trabajan permanentemente 10 operarios, contando sólo los que lo hacen en Los Menucos.
Lo único que no hacen los productores de piedra es la base de una calle ni su compactación. Ellos reciben el terreno listo para colocar y entregan el trabajo terminado.

Sentir que se puede, pero que no alcanza

Aldo Lencina sabe mejor que nadie que su presente es tan duro como la piedra que trabaja. Pero nadie le saca de la cabeza el convencimiento de que es posible crecer explotando una cantera, la misma que manejó su padre y que cuenta con generosas cantidades de laja y pórfido.
A su lado lucen perfectas baldosas de color rojo, o verde, o el clásico gris que se encuentra en centenares de veredas. Pero no alcanza lo que tiene para vender a un comprador importante, ni siquiera para vivir por estos días.
Cuenta con la cantera que tiene piedra de muy buena calidad, tiene las máquinas para cortar y le falta el dinero para extraer y pagar a los operarios que cortan. Así, todo se transforma en un círculo del que es difícil salir.
¿Cuánto se necesita?. El equivalente a los gastos de salarios para dos meses y como para trabajar con tranquilidad hasta conformar un stock suficiente para abastecer a algún mercado importante. Ejemplos como este sobran, pero a todos les falta lo mismo. El financiamiento es el eslabón ausente y el que nadie puede conseguir.
Aldo Lencina sabe que parte de su futuro pasa por la piedra, pero se le agotaron los caminos para dar el primer paso.

Jorge Vergara

   
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