Martes 26 de junio de 2001

 

Manu Chao rescata la música del mundo

 

Collages de la vida diaria en su nuevo CD.Profundiza el camino que inició con "Clandestino".

  Buenos Aires (Infosic).- "Próxima Estación: Esperanza" es el nombre del nuevo disco de Manu Chao, considerado como el lado "B" de su primera producción solista, "Clandestino", y con una hibridez musical que lo posiciona como uno de los artistas más representativos de la "world-music".
Si con Mano Negra el artista nacido en Francia, pero tan francés como catalán o chiapaneco, redefinió el rock en castellano y fue uno de los responsables de que se calificara a ciertos artistas de este género como "latinos", desde que inició su carrera en solitario Manu Chao perfeccionó aún más su estilo.
"Próxima Estación: Esperanza" viene a confirmar un camino que Manu había empezado a transitar con "Clandestino". El nuevo disco es el segundo capítulo del libro de collages que está fabricando desde que puso fin a Mano Negra.
Grabadora en mano, Manu recoge el audio de la vida: interferencias de radio y tele, patadas de fútbol, conversaciones en los transportes públicos, los niños en el mercado, una vieja melodía portuaria.
Tales sonidos, vitales en sus canciones, son mezclados por el propio artista, en alguna de las tantas habitaciones de hotel que forman parte de su nómada existencia, con simples sonidos pregrabados, detallistas guitarras y precisas y calientes líneas de bajo.
Y así como en sus canciones el artista registra las voces de los habitantes del mundo y canta en francés, en portugués, en inglés y en castellano, en lo que respecta a lo estrictamente musical no sucede algo muy distinto.
El artista va del fox-trot, en "Trapped by love" y "Papito", al rap y el reggae, en "Mi vida", "Mr Bobby" y "Homens". Y de la salsa, en "El Dorado" y "La Chinita" hasta inconexos acordes de blues en "La vaca loca" y "Merry Blues".
El título del disco tampoco es ajeno a su concepto de la música.
La idea viene del recuerdo que tiene Manu de la voz metálica y femenina del aviso que se puede escuchar en el metro de Madrid cuando se anuncia, justamente, que la próxima estación se llama así, "Esperanza".
Además, la expresión sincretiza una idea que da vueltas en su cabeza desde su última visita a Chiapas, cuando tomó conciencia del mensaje "antiglobalización" del subcomandante Marcos.
Porque Manu está convencido de que no hubieran existido las protestas de Seattle, Quebec y Porto Alegro sin Chiapas y considera a todas estas manifestaciones estaciones de la "esperanza".
Ya con "Clandestino" -que vendió varios millones de copias alrededor del mundo- excedió el ámbito de la música joven en el que se había hecho fuerte con Mano Negra y extendió sus sonidos a la gente mayor y a los niños, y se expandió del espacio urbano a la gente del campo y de la sierra.
"Próxima Estación: Esperanza" sigue la senda de "Clandestino".
Porque en este nuevo disco Manu suena a Manu. Manu suena a "world-music", un fenómeno cultural que, con pioneros como David Byrne (creador del sello Luaka Bop) y Ry Cooder (rescatador del Buenavista Social Club), tiene hoy en el artista vasco-francés a uno de sus máximos exponentes.
   
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