Jueves 7 de junio de 2001

 

No habrá ninguna igual

 

A partir de hoy, Esther Goris presentará en Roca, Cipolletti, Neuquén y Plaza Huincul, la pieza teatral "Cocó de París", unipersonal que protagoniza por una feliz confluencia de azares.

  El personaje de Cocó Chanel había capturado a Esther Goris ya hace más de dos años, pero durante 1999 se dedicó a escribir "Agata Galiffi, la flor de la mafia", su primera novela; el año pasado trabajó en televisión para Polka, filmó una co-producción con España que se estrena justamente hoy, "Testigos ocultos"; luego una producción norteamericana que conoceremos en los próximos meses, mercado que le abrió "Eva Perón" y reforzó "Dona Bárbara".
"Postergué el proyecto de Cocó pero seguí completamente obsesionada por él -afirma Esther Goris mientras, llevada por el entusiasmo, acelera su palabra- a partir de un documental sobre su vida que vi en (el canal de cable) People + Arts. Como lo enganché casi al final, llamé a la emisora para consultar cuándo lo emitían nuevamente; me contestaron que no lo repetirían pero tuvieron la deferencia de enviarme la cinta completa desde los Estados Unidos".
"Así comencé mi investigación y hasta había conseguido un productor argentino muy prestigioso. Cuando estábamos buscando guionista, recuerdo que escribí en un cuaderno "no puede pasar el 2000 sin que me ocupe seriamente de Cocó Chanel". Un buen día me habla un autor y director argentino hace mucho radicado en Los Angeles, Daniel Mañas, a quien conocí en los festivales de Mar del Plata y otros en el mundo; lo miraba siempre con un respeto enorme, lo había visto acompañado de figuras como Jeremy Irons o Sofía Loren. Cuando me llamó, me sorprendí muchísimo y más aún cuando me dijo que una compañía norteamericana (Star Light) me convocaba para un unipersonal. Yo contesté que lo agradecía, pero que soñaba con un proyecto y no quería seguir posponiéndolo. Allí me entero, después de charlar cinco, diez minutos, que el personaje de la propuesta era justamente Chanel; para ella Mañas había escrito una obra y Star Light me llamaba para hacerla. ¡Yo no podía creerle!. Imaginate la alegría".
"El productor argentino comprendió, por supuesto. Así fue como se hizo en el Teatro Broadway en la avenida Corrientes y hace poco comencé una gira que me lleva ahora al sur".
- ¿Qué aspectos de su vida, te sedujeron?
- Es difícil resumirlo. Es una mujer que desde el orfanato donde la abandonó su padre, al morir su mamá siendo Cocó una niña, llega a concretar sus sueños laborales del modo en que lo hizo. Pensemos en el año 1900, las mujeres envueltas en corset, con miriñaque de alambre bajo las faldas, sombrero con plumas de faisanes. No podía jugar un papel en la historia, en la vida cotidiana, ni dar cómoda dos pasos en la calle. Cocó le da independencia a su forma de vestir, no solamente revoluciona la moda y el arte de un siglo sino que ayudó a cambiar el estilo femenino de vivir. Todavía hoy, usamos lo que creó ella, sandalias, prendas deportivas, el pantalón, el traje de baño, el cabello corto... Fue amiga y/o amante de los más grandes artistas del siglo XX, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Igor Stravinsky, Lucchino Visconti, una lista enorme.
Esa mujer de vida amorosa increíble que logró concretar todos sus sueños materiales, profesionales, que era una obsesiva y casi no comía ni dormía a la hora de llevar a cabo sus trabajos, que murió muy mayor y billonaria, al final de sus días fue muy desdichada por la falta de hijos, de pareja, del amor.
Me conmovió eso de Chanel, un ser tan alejado de la diva glamorosa y etérea. Como yo digo es la sofisticada más rea que conocí. Era de movimientos nerviosos, hiperquinética, apasionadísima en el trabajo y el amor. Algo que me fascinó de la versión que me propuso la productora norteamericana, fue que se apoyaba en el gran sentido del humor de Cocó. Siempre me ha tocado hacer grandes trágicas, Medea, Yerma, Salomé, y en este caso me toca el humor. Aunque la obra no soslaya algunos momentos desdichados como cuando debió defenderse de las acusaciones de haber colaborado con el nazismo, es básicamente humorística. Es la primera vez que me relaciono con el público por medio del humor y creo que es lo único que quiero hacer de ahora en más, en espectáculos teatrales...
- Esto de interpretar a las grandes trágicas, ¿por qué se dio?
- Cuando terminé de estudiar con Alejandra Boero, mi maestra, a la semana siguiente me presenté en una prueba donde buscaban a la protagonista de Salomé de Oscar Wilde, que tenía que ser joven; finalmente quedé elegida. Por suerte no quedan registros de eso porque fue en teatro, vaya a saber qué habré hecho. La crítica fue bondadosa conmigo en aquel momento. Después vino Yerma y otras más. Quizás cuando se comienza con algo y tiene buena acogida de público y crítica...
- ¿Te encasillan?
- No lo sé, me ha tocado hacer los roles más interesantes de la dramaturgia universal, muy vigorosos, contundentes, que son desafíos y marcan fuertemente el camino de una actriz.
- Quizá quienes dirigen o arman producciones cinematográficas ven en tu temperamento, características que buscan para un personaje.
- Más que en el temperamento, ven en los papeles que he interpretado, porque en realidad no me conocen. Es cierto que ningún actor puede dar lo que no tiene, pero eso no quiere decir que lo use para la vida, porque ojalá tuviera el vigor y la fuerza de Eva Perón o de Cocó Chanel. Pero como ellas, según dice el tango, no habrá ninguna igual, no habrá ninguna...

Eduardo Rouillet

   
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