Domingo 3 de junio de 2001

 

La geografía del sacrificio y la transformación

 

Las leyendas del Amancay, de la Mutisia, de los Copihues y del Ceibo, y los mitos de Ifigenia y Eco y Narciso: sacrificio y transformación.
América y Europa también existieron en tiempos y espacios diferentes, pero hubo una esencia que marcó la unión entre los mitos de la cuna de la civilización occidental, la Grecia Antigua y algunas de América.

  Pero en ella no intervienen seres superiores a los hombres. 
La leyenda es un relato localizado en un tiempo y espacio determinados, aunque éstos no estén demasiado precisos. Sus personajes no son arquetípicos. Surge como fruto de la creación de un individuo y luego logra la aceptación popular, porque responde a inquietudes y sentimientos colectivos.  
El mito se presenta como ahistórico. Sus protagonistas son dioses, semidioses o héroes, quienes actúan en un tiempo que está fuera de la medida humana. Tiene proyección cosmogónica: se refiere al nacimiento, a la vida y acciones de dioses y semidioses que dieron origen al mundo. El mito suele explicar la formación del mar, del aire, o el destino.
La leyenda explica, tal vez menos ambiciosamente, la formación de una flor, de una piedra, de un pájaro, de un río. 
Ambos, mito y leyenda, vienen de lejos, del fondo de los tiempos y las culturas, envueltos en bordes difuminados, en niebla indecisa.

Cuando la tragedia se acaba

Otro rasgo de similitud estaría representado por la metamorfosis o transformación. En la Leyenda del Amancay la joven se transforma en flor que crece mediante su sangre y toma su color; en versión de don Gregorio Alvarez, los latigazos asestados contra la fragilidad de la flor, se convierten en sangre; asimismo en la leyenda de los Copihues, las gotas de sangre del corazón de Licayén se transforman en hermosos copihues rojos.
Ifigenia, en el mito griego, se transforma, en ciervo, y es llevada por la diosa Diana a territorio bárbaro para consagrarla a su sacerdocio. También, en la Leyenda de la Flor Mutisia, en el lugar del suplicio de los jóvenes amantes, crece la flor que tiene el color de la sangre derramada. Un rasgo de transmutación similar sucede en la Flor del Ceibo, donde según la versión de que se trate, se da la transmutación de cuerpos y sangre en flor, árbol y ave.
La transformación de cuerpos y sangre en flor tendría conexión con el mito griego de Narciso: el joven enamorado de sí mismo al morir se transforma en la flor que lleva su nombre.
En culturas originalmente diferentes, se estarían registrando relaciones similares. Por un lado, se percibe en la cosmogonía de los pueblos originarios el respeto de mapuches, araucanos y charrúas-guaraníes hacia la tierra y la naturaleza, su cuidado y la búsqueda de armonía con los elementos. Se sienten parte de ellos y el daño que se les pueda ocasionar, les afecta tanto como si se les hiciera a ellos mismos.
Los pitagóricos (Grecia, siglo VI a. C.) consideraban al universo como un gran todo armónico: el cosmos y la música de las esferas eran el origen admirable que reina en los movimientos de los cuerpos celestes. Los pueblos primigenios que habitan Argentina están ligados a ceremonias rogativas que tienden a preservar la armonía en las escalas ininterrumpidas de los seres desde la planta hasta el dios, sin excluir piedras, ríos, minerales y antepasados. Ellas son interpretadas por las mujeres de la tribu, quienes llevan la voz cantante en los rituales.

Indicaciones

1- Resumen del primer informe de investigación correspondiente a "Rasgos de Oralidad y Escritura en mitos y leyendas de los pueblos originarios de América y la tradición clásica", Neuquén, 2000, en proceso, elaborado por las profesoras: (por orden alfabético) Rita Fabaro, lorenzon@infovia.com.ar Diana Márquez, elojoe@infovia.com.ar, Lidia R. Muñoz, lidiar@arnet.com.ar, Ma. Beatriz Suárez, con la dirección de la Dra. Ma. Inés Palleiro (CONICET-UBA). 
2 -Version de Andrés Capdevielle.
3- Versión de Bertha de Koessler.
4- Versión registrada como anónima en López,Cl. Y otras, Lengua 5, 2° ciclo EGB, AZ editora, 1998.
5- Versiones de la argentina Nidia Gobiella y del montevideano Humberto Zarrilli.
6- Versión de Andrés Capdevielle.
7- Se sigue a Peirce, Charles, en La ciencia de la semiótica, Ediciones Nueva Visión, Bs. As.1986.
8- Se considera el término en la acepción de receptor activo, productor de sentidos.
9- El Churrinche es conocido como "brasita de fuego" y como pájaro de la libertad.

El valor de la muerte

En las Leyendas del Amancay (mapuche-quechua)2, de la Mutisia (mapuche) 3, de los Copihues, 4 (mapuche) y de la Flor del Ceibo, 5 (charrúa – guaraní), así como en los mitos clásicos de Ifigenia y de Eco y Narciso es posible ir delineando tópicos temáticos comunes como el del sacrificio y el de la transformación o metamorfosis, a la vez que un tercer rasgo referido la aproximación al conocimiento de los textos a través del detalle. En los diferentes textos se marca una estructura conectiva del recuerdo y la memoria con puntos de contacto y contaminación en aspectos de la historia, a través de líneas de identificación de rasgos culturales.
Existiría una estructura conectiva del recuerdo a partir de una misma matriz folclórica que tejería redes entre la antigua Grecia a través del mito de Ifigenia y el sacrificio humano y leyendas de los habitantes de los pueblos primitivos argentinos. Agamenón no vacila en matar a su hija Ifigenia para aplacar la ira de los dioses que mantenían varadas a las naves griegas en Aulide y no les permitían avanzar hacia la conquista de Troya. En las leyendas mapuches y araucanas se repite el sacrificio humano de Amancay6 que ofrenda su corazón al cóndor para salvar la vida de su padre Maripán o bien la de su amado Quintral. En el Amancay, hay una machi que aconseja la solución de buscar la yerba mágica que sanará y que sólo la otorga "El dios de las alturas" (Manque, el cóndor). En "Los Copihues", Licayén , la hija del cacique, ofrenda su corazón para salvar a su pueblo de la erupción del volcán Osorno. Se reitera el detalle del cóndor que se lleva el corazón de la princesa a la cima de las altas cumbres como simbolizando el encuentro con la divinidad.
Dar la vida por salvar al pueblo también se manifiesta en "La leyenda de la flor del ceibo" de origen guaraní: Anahí, una fea indiecita de maravillosa voz, es quemada viva por defender a su comunidad del invasor español.Otra versión de "La flor del ceibo y el churrinche", también se repite el sacrificio voluntario, en este caso de hombre y de mujer, con mediación de adivino. En "La leyenda de la Mutisia" los enamorados hijos de caciques de tribus enemigas son ajusticiados por defender su amor.

Radiografía de los mitos

•Mito de Ifigenia
Las naves griegas se encuentran varadas en Aulide, sin poder dirigirse a Troya. Presionado por los tripulantes, los Jefes griegos acuden a Calcas, el adivino, quien consulta el oráculo de Apolo. Este indica la necesidad de sacrificar a Ifigenia, la hija de Agamenón, Jefe de Jefes griegos, en el altar de Diana, la diosa cazadora. Agamenón accede al sacrificio de su hija, pese a la oposición de Clitemnestra, su esposa, y madre de Ifigenia. En algunas versiones, la diosa Diana sustituye a la joven por una cierva, mientras que Ifigenia es llevada como sacerdotisa de la diosa a tierra extranjera. 
•Eco y Narciso
Eco, la ninfa charlatana, fue condenada por Juno (reina de los dioses) a repetir siempre la última palabra que escuchaba. Un día, en el bosque conoce a Narciso, un hermoso y joven cazador. Eco se enamora de Narciso y ante su rechazo, comienza a adelgazar hasta que su cuerpo desaparece y sólo queda su voz resonando en las rocas. En tanto Narciso, al ir a beber a una fuente, se enamora de su propia imagen allí reflejada. Pasan los días, y consumido por ese amor, muere. Cuando las ninfas van a rendirle su último homenaje encuentran en lugar de su cuerpo una flor de centro amarillo y pétalos blancos a la que llaman "Narciso". 
•Leyenda del Ceibo y el Churrinche
Los españoles habían desembarcado en las costas del Paraná-Guazú, territorio charrúa. El cacique consulta al adivino, quien recibe de Tupá la respuesta de que serán vencidos, a menos que se sometan. Los charrúas no aceptan ser sometidos y sólo cabe la posibilidad de quedar en la memoria. El adivino indica que el primer guerrero que vierta su sangre en la lucha hará que nazca una flor roja sustentada por un árbol con espinas, que recordará las glorias del pueblo charrúa. A su vez, la joven que enjugue la sangre de ese primer guerrero, será transformada en pájaro. Zuanandí, el hijo del cacique, quiso ser el primer guerrero herido y Churrinche, dulce y bella joven de la tribu, pidió enjugar la sangre del guerrero con sus manos. Ambos se transformaron en ceibo y pájaro, respectivamente. 
•Leyenda del Amancay
En un lugar de la cordillera vivía una tribu de indígenas mapuches. Quintral, el hijo del cacique, se enamora de una joven india de humilde origen llamada Amancay. Quintral cae enfermo, y ante la imposibilidad de lograr su mejoría, Amancay es guiada por la Machi para que prepare una infusión con una flor que crecía en la cumbre como una solución. Una vez en la cima t con la flor, encuentra un cóndor quien le exige le entregue la flor. Ante la negativa de Amancay, le propone que le entregue su corazón a cambio. La joven acepta y el cóndor parte con el pequeño corazón entre las garras tiñendo de gotas negras su camino. De esa manera surge una hermosa flor que lleva el nombre de Amancay. 
•El Ceibo
En la ribera del Paraná vivía una indiecita fea de hermosa voz. Con la invasión de los hombres blancos es llevada cautiva. Tras matar a un centinela es condenada a morir en la hoguera. La ataron a un árbol e iniciaron el fuego. A medida que éste avanzaba, la indiecita Anahí se fue convirtiendo en árbol de verdes hojas relucientes y flores rojas aterciopeladas. 
•La Mutisia
En la leyenda de la Mutisia, la hija del cacique de una tribu, se enamora del hijo del cacique de la tribu enemiga. El pájaro agorero anuncia la desgracia. la transgresión a la tradición no se perdona y los jóvenes son ajusticiados. En el lugar del suplicio nace la flor. 
•Los Copihues
Licayén, la hija del cacique, ofrenda su corazón para salvar a la tribu de la erupción del volcán Osorno.Su enamorado le quita el corazón y el cóndor se lo lleva al cráter del volcán.

Los ecos a través del tiempo

Un tercer rasgo se refiere a la circulación de la matriz oral acudiendo al uso del detalle en la reconstrucción de la identidad. Este proceso de reconstrucción del recuerdo y de la memoria se liga con el concepto de abducción, entendiéndolo como una forma inferencial de acercarse al conocimiento conjetural desde los detalles marginales, aparentemente cotidianos, obvios o factibles de desechar, que luego se convierten en fundamentales para las hipótesis provisorias. Es posible imaginarse el resurgimiento de vestigios de las antiguas sociedades matriarcales a través de la presentación de un universo femenino donde la mujer es la que se sacrifica para sostener un universo colonizado por hombres.
En versiones de Amancay, la protagonista se presenta diferente, ya que es una joven humilde. Esta humildad no impide el comportamiento valiente, capaz de dar su vida por el ser amado.
En el Ceibo encontramos el detalle en las características distintas a las de las heroínas de cuentos maravillosos: en la versión más popular, la protagonista es fea, con una voz dulce y a su vez, es muy valiente. Este último rasgo que la asimila más a los héroes masculinos, los elegidos de la cultura patriarcal, da pie a otro detalle que llama la atención, ahora en una versión uruguaya, donde quien se trasmuta en flor de ceibo es un varón, el joven charrúa Zuanandí. Similar transmutación se observa en el mito de Narciso.  
En mitos como en leyendas, hay rasgos escriturales por sobre los orales. Las de los pueblos primigenios de Sudamérica suelen ser elaboradas desde el receptor como especies puras de transmisión oral, cuando en realidad sufrieron transformaciones a lo largo de los siglos, sobre todo por los pueblos que les han impuesto su cultura. Como el de Ifigenia y el de Eco y Narciso, se elaboran y reciben desde el receptor (8) como literatura clásica, sin tal vez tener en cuenta el origen oral, anónimo y folclórico.

Bibliografía

Anónimo, La leyenda del ceibo y del churrinche, Edición Internet, 1998, en www.chasque.apc.org
Anónimo, El Ceibo, versión de Nidia Gobiella.
Esquilo y Sófocles, 1957, Agamenón, en La Orestíada, Traducción de José Alemany Bolufer, en Obras completas, El Ateneo, Bs.As.
Eurípides, 1951, Traducción de Eduardo Mier y Barbery, Ifigenia en Aulide – Ifigenia en Táuride, en Obras Completas, El Ateneo, Bs.As.
Palleiro, Ma.Inés, 2000, Bibliografía del Seminario de Post-Grado Lingüística, Semiótica y Teoría de la Comunicación: una aproximación introductoria, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional del Comahue, Cipolletti, Río Negro.
Ovidio Nasón, 1988, Narciso y Eco, en Metamorfosis, texto revisado y traducido por Antonio Ruiz de Elorrio, Vol. I (Lib. I-V), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

   
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