Sábado 19 de mayo de 2001

 

Atentado palestino y represalia israelí dejan al menos 17 muertos

 

Fue la jornada más violenta de la segunda "intifada"

  Jerusalén .- La Ley del Talión sigue mandando en Medio Oriente. En una de las jornadas más violentas en ocho meses de enfrentamientos, 17 personas murieron ayer y unas 200 fueron heridas a causa de un atentado suicida en Israel y de ataques del ejército judío sobre territorios autónomos palestinos.
Israel envió sus aviones F-16 a atacar el territorio bajo control palestino por primera vez desde que estalló la violencia en septiembre, cuando naufragaron las conversaciones de paz.
La escalada comenzó las 11.30 locales (5.30 de Argentina), con un atentado suicida en la entrada de un centro comercial de Netanya, al norte de Tel-Aviv, dejó seis personas muertas -no siete como se informó inicialmente-, y más de cien heridas.
La identidad de las víctimas -fuera de la del autor del ataque, de quien se sabe que era un integrante de islamista de la organización HAMAS- no fue hecha pública por las autoridades, dado que por ser Netanya una ciudad turística, donde además residen muchos extranjeros, no se puedo determinar si eran todas israelíes.
La explosión lanzó cuerpos por el aire. Fragmentos de cuerpos humanos, pedazos de vidrio y metal retorcido se encontraban tirados por el área. Sobrevivientes ensangrentados gritaban pidiendo ayuda mientras numerosos testigos lloraban.
El atentado fue reivindicado por HAMAS, que informó que el kamikaze era Mahmud Ahmed Marmach, de 20 años, de Tulkarem (Cisjordania) y dijo que fue en represalia por la la muerte el lunes de cinco policías palestinos en Cisjordania, en un ataque que Israel calificó luego como un error. También advirtió que el de ayer fue el séptimo ataque contra Israel de los diez que prometió.
El ataque suicida es "el resultado de una nueva oleada de incitaciones al odio" de Arafat, declaró Raanan Gissin, portavoz del primer ministro israelí, Ariel Sharon, quien también culpó "a los medios de comunicación de la Autoridad Palestina que instan día y noche a matar judíos".
Este fue el tercer atentado perpetrado en Netanya desde el inicio de la Intifada el pasado 28 de septiembre, siendo el más reciente el del 4 de marzo, que dejó cuatro muertos, un "kamikaze" palestino y tres israelíes.
Tras el atentado, cazas F-16 de las fuerzas armadas israelíes bombardearon las ciudades cisjordanas de Naplusa y Ramallah, dando muerte a 9 palestinos e hiriendo a otros 45, según un nuevo balance de un alto funcionario del ministerio palestino de Salud.
Israel ya había utilizado cazas en Líbano, pero desde la ocupación de junio de 1967 que no recurría a este tipo de aviones para atacar territorios palestinos.
"Probablemente no sea la última vez que los utilicemos", declaró Danny Naveh, ministro sin cartera, quien agregó que "los palestinos lo van a pagar muy caro", en relación al atentado en Netanya. Las bombas israelíes también cayeron sobre la Franja de Gaza, donde murió un palestino y por lo menos diez palestinos resultaron heridos. La cifra podría aumentar, ya que en el edificio de la "fuerza17" de Arafat, que quedó destruido, había 80 personas al momento del bombardeo
Tras los ataques, la Autoridad Nacional Palestina pidió a la comunidad internacional que ponga fin a la "matanza" de palestinos.
"Advertimos contra esta seria escalada contra nuestra gente y pedimos a la comunidad internacional, especialmente a EE.UU, que interviniera para detener la agresión israelí", dijo Nabil Abu Rdainah, portavoz de Arafat.
Otro colono judío murió y otros dos resultaron heridos por disparos palestinos en Ramallah.
El número de muertos desde el inicio de la Intifada se eleva ya a 534. (Reuters/EFE/ Télam)

De tranquilo farmacéutico a "bomba humana"

El joven palestino que ayer llevó a cabo un atentado suicida en Natanya, cerca de Tel Aviv, había ido antes de su misión a rezar en una mezquita, y había comprado un paquete de dulces para su madre.
En un mensaje que dejó en su casa, Mohammed Ahmed al Marmash escribió: "Todo el que crea que la religión de Dios será victoriosa sin Jihad (guerra santa), sin sangre, sin partes de cuerpos, se ilusiona y no conoce la naturaleza de esta religión".
Mohammed, de 21 años, vendedor en una farmacia, era un musulmán devoto.
Ayer se levantó temprano, participó en las plegarias del alba en una mezquita de Tulkarem (Cisjordania) y volvió a casa con un paquete de dulces.
Su madre, Aisha, dijo que nunca había sabido que su hijo fuera miembro del ala militar del grupo islámico Hamas, que reivindicó el atentado en que, además de Mohammed, murieron seis personas.
"A las ocho salió de casa y más tarde escuchamos que era el autor de un atentado suicida", dijo a los periodistas. El hermano de Mohammed, Thamer, dijo que toda la familia está "orgullosa y honrada".
Al menos 8 palestinos han sido autores de atentados suicida desde el comienzo de la nueva Intifada, el 28 de septiembre de 2000, como el ocurrido ocurrió en Natannya, que han dejado un saldo de más de 30 muertos. (EFE/ANSA)

Reclaman un inmediato cese de la violencia

Washington Télam-SNI).- Estados Unidos, el Vaticano, Francia y la Unión Europea exhortaron ayer al cese de la violencia en Medio Oriente, al tiempo que condenaron el atentado suicida de HAMAS y los bombardeos de respuesta israelíes.
El presidente estadounidense George W. Bush urgió a los líderes de Medio Oriente a denunciar la violencia y se declaró "profundamente preocupado" por el atentado suicida que dejó al menos siete muertos y decenas de heridos en el norte de Israel.
"Es esencial que los líderes de Medio Oriente hablen claramente contra la violencia. Debemos quebrar el ciclo de violencia para comenzar conversaciones significativas sobre cualquier tipo de salida política" al conflicto, afirmó. "Hoy, la violencia en Medio Oriente alcanzó un nuevo nivel de intensidad. Nuestro país está profundamente preocupado, fundamentalmente por aquellos que perdieron la vida y las familias afectadas", dijo Bush.
"Me preocupo cada vez que alguien pierde la vida. Estoy especialmente preocupado por los que cometen atentados suicidas, indiferentes consigo mismos y obviamente por personas inocentes", afirmó el mandatario, en ocasión de la bienvenida que dio a los 24 tripulantes del avión espía estadounidense aún retenido en China, tras la colisión el pasado 1 de abril con un caza chino.
Por su parte, Juan Pablo II hizo hoy un nuevo y fuerte llamado a favor de la paz en todas las regiones del mundo, especialmente en Oriente Medio, y pidió a las respectivas autoridades que adopten medidas "audaces" para alcanzar la paz y la reconciliación entre los pueblos. El Pontífice recordó su reciente viaje a Siria, donde en los Altos del Golán rezó por la paz en Oriente Medio y, "aprovechando" que hoy se encontraba ante diplomáticos, renovó "con gran fuerza" su llamamiento. "La paz y la seguridad de las personas y de las comunidades son bienes esenciales", afirmó el Papa.
Desde París, una portavoz de la cancillería francesa indicó que su país condena el atentado "especialmente odioso" de ayer.
"Es necesario poner fin a esa violencia y ello sólo será posible si existe una perspectiva política", subrayó la vocera.
En tanto, el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común (UE) de la Unión Europea, Javier Solana, condenó el atentado y anunció su próximo viaje a la región.

Escenario: "- Papá, ese señor me parece un terrorista"

Hasta la mañana de ayer, el centro comercial "Hasharon" -con sus negocios elegantes y espaciosas calles cubiertas y climatizadas - era el centro de atracción de Natanya, una ciudad de 150.000 habitantes al norte de Tel Aviv.
Ahora, su fachada está herida, desmembrada: expertos del municipio verifican si no existen riesgos de derrumbe de su techo en la entrada "Tapuz", donde ayer el veinteañero islámico Ahmed Mohammed al-Marmash se hizo explotar provocando la muerte de seis israelíes y heridas a otros cien.
En su ciudad nativa, Tulkarem (Cisjordania), 12 kilómetros de Natanya, la población palestina se agolpó en las plazas para saludar la empresa. Su hermano, Samer, dijo: "Estamos orgullosos".
Por su cercanía con Cisjordania, Natanya es la ciudad israelí más sacudida por la violencia en estos siete meses de revuelta palestina. Los intentos de actos violentos (con coches-bomba, bombas colocadas en el mercado, en autobuses y calles) suman quince y al menos cinco llegaron a realizase.
Miryan Fireberg, alcaldesa (del partido Likud) de Natanya, está exasperada y mientras explica a los periodistas que la población está cansada y atemorizada, suena su teléfono celular: "Es Arik" (el premier Ariel Sharon), susurró un colaborador suyo. "Deben hacer alguna cosa, tomar medidas drásticas, no podemos más", dijo Fireberg mientras alrededor de ella gritaban a coro algunos jóvenes: "muerte a los árabes, muerte a los árabes".
En las calles de Natanya, la psicosis es grande. "Llámenla también miedo", afirmó Fireberg.
"Papá, ese señor me parece un terrorista", dijo a su progenitor la pequeña Shibolet Abbudi mientras paseaban junto al centro comercial "Hasharon".
"-Mira cómo está de delgado y cómo se mueve raro con su chaqueta azul, qué grande le queda", "¿No tendrá calor? Vamos papá, escapemos, aquello puede explotar".
Celular en mano, Abbudi padre esperó tres minutos que la telefonista de la policía respondiese: "Ah, el hombre sospechoso... ¿lo vieron también ustedes?" se percató.
Entretanto, el oscuro boticario palestino con su chaqueta azul había ingresado ya cuatro veces al centro "Hasharon" en busca del lugar más desguarnecido.
Con sus handy, los guardias de seguridad intercambiaban nerviosamente el mismo mensaje: "Arabe sospechoso, chaqueta azul". "El terrorista comprendió rápidamente que había quedado al descubierto", afirmó Lior Camissa, uno de los guardias herido por la deflagración.
"Yehuda, mi compañero, lo paró para revisarlo. Yo me encontraba a tres metros. El terrorista me miró con ojos gélidos, y luego accionó el artefacto explosivo que escondía en su chaqueta": uno de los explosivos más potentes utilizados por el terrorismo palestino en los últimos meses.
Internado en el hospital Hillel Yafe, de Hadera, Camissa revivió los instantes más dramáticos de su vida. "La onda expansiva me hizo volar unos metros hacia atrás. Todo mi cuerpo sangraba y estaba lleno de vidrios", comentó el guardia.
En el centro comercial se desarrolló un calor insoportable: parecía que estábamos dentro de un horno", dijo.
"Cerré mis ojos: no quería ver los cuerpos masacrados alrededor mío. Luego los abrí pero sólo cuando escuché el sonido de las ambulancias y cuando sentí que me cargaban en una camilla para sacarme fuera del infierno", siguió contando el guardia.
Un infierno que los habitantes de Natanya viven desde hace tiempo con miedo y rabia. Dos meses atrás, luego del enésimo atentado, los comerciantes del mercado de Natanya vieron un peón palestino en fuga, lo aislaron y castigaron hasta casi matarlo. El hombre -Bassem Saleh- fue dado de alta del hospital diez días atrás, todavía con graves problemas en sus piernas. Sólo había ido a comprar. (ANSA).

Foto 1: Rescate de los cuerpos tras la explosión en el shopping.

Foto 2: Los bombardeos israelíes fueron los más intensos de los últimos días, y afectaron a edificios de la Autoridad Palestina.

   
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