Martes 15 de mayo de 2001

 

Ibarretxe llamó a un diálogo pacificador

 

Moderación del "lehendakari" electo tras el claro triunfo nacionalista.

  El nacionalismo "moderado" del PNV, con propuestas soberanistas, seguirá gobernando en el País Vasco tras las elecciones del domingo, en las que ETA perdió espacio político y el Partido Popular, del premier José Maria Aznar, pagó en las urnas sus ataques al nacionalismo.
El futuro "lehendakari" (presidente del gobierno autónomo), Juan José Ibarretxe, llamó ayer a un "diálogo entre todos" en el País Vasco y señaló que los votos de ayer expresaron un rotundo "no" a la violencia de ETA y un llamado a la convivencia democrática. "Esta sociedad no quiere muertos, insultos y división, sino diálogo entre todos para lograr la convivencia", expresó .
Llamó a abrir una nueva etapa "sin rencores ni revanchas", antes de iniciar las consultas que lo llevarán a una nueva jefatura de gobierno en el País Vasco.
En tanto, Xabier Arzalluz, presidente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), abogó por una "mesa de dialogo como en Irlanda" de todas las formaciones políticas para poner fin a la violencia del grupo armado.
También pusieron de manifiesto la cada vez más clara división de la sociedad vasca entre quienes apuestan por un proyecto soberanista y quienes defienden la capacidad de autogobierno de la que goza la región, la única española que recauda impuestos.
Los partidarios del soberanismo recibieron en conjunto el 52,8% de los votos (1,8 puntos menos que en los comicios de 1998), y los partidos "constitucionalistas" -el PP y el PSE- tuvieron el 46,3% (1,7 puntos más que hace dos años y medio).
Las urnas vascas respaldaron la política del diálogo para terminar con ETA del PNV, que por primera vez se presentó con un programa que apuesta por la autodeterminación.
El PNV, aliado con el también nacionalista Eusko Alkartasuna (EA), consiguió su mejor resultado en elecciones autonómicas con el 42,7% de los votos, cerca de 600.000 votos, que le permitirá mantenerse en el gobierno al que accedió hace 21 anos.
El PNV sumó a costa de Euskal Herritarrok (EH), brazo político de ETA, que tocó su fondo electoral con el 10,1% de los votos frente al 17,9 que obtuvo en 1998, en plena tregua de ETA, su mejor resultado.
"El voto más radical, se ha ido al PNV, en la búsqueda de un terreno propicio para los objetivos soberanistas, en el que el terrorismo no actúe como una losa", dijo el diario ABC.
El PNV ha pasado de autonomista a independentista y ha hecho suyas muchas de las reivindicaciones de EH y ETA.
Anoche, cuando se confirmó la victoria electoral de PNV-EA, decenas de simpatizantes y afiliados de ambos partidos respondieron con gritos de "independencia" a las primeras palabras pronunciadas en Vitoria por Ibarretxe, quien siempre eludió hablar de independencia y autodeterminación.
El líder de EH, Arnaldo Otegi, reconocio que la "dinámica armada" de ETA "probablemente, no lo voy a negar, haya tenido efectos electorales negativos".
Ibarretxe podrá gobernar en solitario, con apoyos puntuales, y podrá ser investido lehendakari y gobernar en minoría, sin recurrir a EH, ya que tiene un escaño mas que los dos partidos no nacionalistas, PP y socialistas (33 frente a 32 sobre un total de 75 de la Cámara de Vitoria).
El PP, que llevó a uno de sus "pesos pesados", el ex ministro del interior Jaime Mayor Oreja, fracasó en su intento de tener el primer presidente no nacionalista y mejoró en solo 1,7%. Mayor Oreja realizó una campaña de identificación del PNV con ETA: "Votar al PNV es prolongar los asesinatos de ETA ", repetía.
El electorado socialista por su parte no entendió la amistad con el PP, basada en el rechazo de ETA, después de que PNV y PSOE fueran aliados por 12 años.
Los socialistas perdieron 30.000 votos y en cambio Izquierda Unida (IU), aliado del PNV en su apuesta por la independencia (Pacto de Lizarra), ganó un escaño, y con los tres será clave para la gobernabilidad.

Comienzan las consultas

Juan José Ibarretxe, el gran vencedor de las elecciones celebradas ayer en el País Vasco, abrirá en breve las consultas para formar el nuevo Gobierno regional, que podría constituirse a mediados de junio.
Aunque se queda a 5 escaños de la mitad más uno, el desde ayer "lehendakari" (presidente en lengua vasca) en funciones no debe tener problema para seguir en el cargo, dado que las otras posibles combinaciones parlamentarias impiden una mayoría alternativa.
La búsqueda comenzará esta misma semana con el fin de que el candidato del PNV-EA a la presidencia autonómica, Juan José Ibarretxe, pueda ser investido como jefe del Gobierno, algo que, de todos modos, podría tardar entre dos y tres meses.
Los socialistas adelantaron que no son partidarios de entrar en un gobierno de coalición con el PNV-EA, y consideraron prioritario recomponer la unidad de los partidos democráticos en la lucha contra la organización terrorista ETA.
La coalición Izquierda Unida (de mayoría comunista), que el domingo dio un salto y pasó de dos a tres escaños, anunció que "no contempla" entrar en un gobierno vasco en el que no participen los socialistas, e hizo un llamamiento "solemne" al PSE para que se comprometan con un Ejecutivo "plural e integrador". (EFE)

Análisis: La paciencia de un fondista para terminar con la violencia

Juan José Ibarretxe emergió como el gran triunfador de las elecciones en el País Vasco. Si hace una semana nadie fuera de su partido apostaba por él, este político de 43 años no sólo reforzó la hegemonía del Partido Nacionalista Vasco (PNV), sino que además ganó perfil político propio al ganarle el pulso a su gran rival, el ex ministro del Interior del PP, Jaime Mayor Oreja.
Ibarretxe ya fue "lehendakari" (jefe del gobierno) en la pasada legislatura. En 1998 se convirtió, con entonces 41 años, en el político más joven en este cargo. Pero su mandato fue también el más efímero. Tras dos años y cuatro meses, se vio obligado a convocar comicios anticipados. No le dejaron otra salida la escalada de violencia del grupo separatista ETA, la pérdida de la mayoría en el Parlamento regional tras la ruptura del pacto con el independentista Euskal Herritarrok (EH) - brazo político de ETA-, y las duras críticas de la oposición no nacionalista .
Nacido hace 44 años en el seno de una familia humilde, Ibarretxe es un político de corte tecnócrata que se caracteriza, como buen ciclista que es, por su perseverancia y su tenacidad. Es un negociador infatigable pero a la vez sumamente tímido y poco carismático, cuyo lema preferido es "trabajar, trabajar, trabajar".
Licenciado en Ciencias Económicas, Ibarretxe se muestra cauto al tocar el tema más espinoso de la política vasca: En contra de la línea dura de su partido, que exige de forma abierta la soberanía, él prefiere hablar de un "nuevo modelo de autogobierno" y el "respeto a la legitimidad democrática de cambio, actualización y modificación" de las instituciones del País Vasco.
Una de las claves será la relación con el jefe de su partido, el omnipresente Xabier Arzalluz. Aunque era considerado "dócil" a sus dictados, en esta campaña se atrevió a rectificarlo cuando insinuó que el PNV podría aceptar el apoyo de EH. "Ni directa ni indirectamente lo haré", aclaró Ibarretxe. Al mismo tiempo, prometió que, si ganaba , buscaría el diálogo con todos los partidos para recomponer la unidad democrática contra el terrorismo. Y lo reiteró ayer, fortalecido por los votos: "Esta legislatura no puede ser la del insulto y la confrontación, sino la del entendimiento y el diálogo", dijo .

   
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