Jueves 29 de marzo de 2001

 

Puertas cerradas para una familia con 11 chicos

 

Viven en Lamarque con 7 hijos y 4 sobrinos dados en guarda judicial. La pareja de adultos no tiene un trabajo estable y necesita ayuda. El año pasado no pudieron cobrar la totalidad de un flaco subsidio.

  LAMARQUE (AVM).- La desesperación tiene varios rostros, pero tal vez uno de los peores sea cuando se ve que no se puede cumplir con los sueños de los hijos. Que las puertas que se golpean están siempre cerradas y que los oídos no escuchan el pedido de ayuda.
Olga González de Guzmán vive desde hace un año en Lamarque, en una pequeña y humilde vivienda de madera en la calle España, junto a su marido y a sus 11 chicos. Las paredes de la casa están revestidas con grandes trozos de nylon negro.
Pero a pesar de la humildad, el orden y la limpieza reinan en la vivienda. En realidad, Olga tiene siete hijos propios (cuatro mujeres y tres varones, todos casi adolescentes) y hace un par de años la justicia civil dictaminó, con su consentimiento, que se haría cargo de sus 4 sobrinos (dos mujeres y dos varones de entre 12 y 18 años), cuyos padres, por razones judiciales, no podían hacerlo.
Fueron además los chicos quienes pidieron estar con sus tíos porque si no debían haber sido alojados en algún instituto. La pareja los tiene en carácter de guarda pero Olga ya los siente como hijos propios y les brinda el mismo amor que a los suyos, según contó a "Río Negro".
En un principio, la mujer y su marido habían logrado que desde la provincia les otorgaran un subsidio para paliar la situación.
En el 2000, en marzo, cobró 1.200 pesos como parte de ese beneficio, pero a mitad de año cuando fue a cobrar el resto del dinero le dijeron que "no le correspondía y que no podía entrar en el programa de ayuda". Así lo escuchó del funcionario que no le dio mayores explicaciones, sostiene Olga González.
Con la falta de ayuda y sin la posibilidad de conseguir un trabajo en forma estable por parte de la pareja, la situación ha ido empeorando.
"Fui a pedir, a ver si me daban alguna ayuda pero me dijeron que tenía que viajar a General Roca. Pero cómo hago, si no tengo plata para viajar" subrayó Olga.
Este año, cuatro de los chicos, dos hijos y dos sobrinos, debían empezar la secundaria "pero no los puedo mandar porque no tienen ropa. Yo sé que me van a decir que los tengo que mandar y yo lo quiero hacer, pero no tengo nada de dinero" añadió la mujer.
"A mi marido no le dan trabajo estable porque tienen que pagarle mucho por asignación familiar. Pero en el verano trabajamos en la cosecha de tomate, todos, y con lo que hacemos en el verano también tenemos que pasar el invierno" sostuvo Olga, con la voz hecha un hilo.
"Yo lo que quiero es que me ayuden por los chicos" dijo, haciendo pausas para poder hablar.
"Desde hace un año que estoy gestionando un subsidio pero no pasa nada. Otros me dicen que tengo que ir a Viedma, pero no tengo dinero para viajar" insistió.
Olga con su familia vivían hasta hace algunos meses en General Conesa, pero la posibilidad de trabajar en Lamarque los atrajo a la ciudad.
Todos los días, a las 15.30, gran parte de la familia sale rumbo a una chacra. Sólo después de las 20 vuelven a su casa, excepto el jefe del hogar que se queda en el establecimiento rural hasta el sábado. En esta época del año, y hasta que acabe la temporada, la rutina se repetirá a diario.
Olga dice que la relación con sus sobrinos es muy buena, salvo que la más grande se quiere ir, pero el conflicto no ha llegado a mayores.
Una de las condiciones básicas para cualquier trámite es que los chicos tengan los documentos, pero según sostuvo la mujer el dinero no les alcanza para renovarles los DNI.
   
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