Sábado 24 de marzo de 2001

 

La Mir selló su triunfal misión con una maniobra perfecta

 

El operativo de hundimiento fue impecable. Orgullo y pesar en el centro de vuelo cerca de Moscú.

  MOSCU (DPA, Reuters).- La estación orbital Mir se desintegró ayer en la atmósfera y cayó al océano Pacífico tras completar una maniobra técnicamente perfecta con la que cerró su "triunfal" misión de 15 años de vida y todo un capítulo de la navegación espacial.
La Mir (en ruso "Paz") se quemó como una bola de fuego, sobrevolando con un espectacular estruendo las Islas Fidji y dejando tras de sí una enorme y humeante estela, y sus últimos restos se precipitaron a las 05:57 GMT en el Pacífico Sur.
Al otro lado del globo, en el centro de control de vuelo en Korolyov, cerca de Moscú, hubo algunas caras largas al concretarse la realidad de la destrucción de la Mir, pero también orgullo ante los logros de Rusia al haber mantenido a la estación en órbita durante mucho más tiempo que el originalmente planificado, al igual que sonrisas de alivio porque todo salió según lo programado.
"La estación orbital Mir ha completado su vuelo", anunciaron entonces los altavoces, en medio del silencio imperante entre cientos de expertos del espacio, cosmonautas, diplomáticos y periodistas congregados.
"La Mir ha completado su triunfal misión", dijo un portavoz. "Fue algo sin precedentes en la historia de la investigación del espacio".
"Mir probó que Rusia no sólo puede construir cosas, sino que también las puede operar", dijo el jefe de la Agencia Espacial, Yuri Koptev, a periodistas. "Rusia es y seguirá siendo una potencia espacial".
"Hemos mostrado nuestra gran clase", afirmó Yuri Koptev, jefe del consorcio espacial Rosaviakosmos. "Podemos no sólo comenzar una cosa bien, sino también llevarla hasta su final".
"Nos dieron 6.000 kilómetros de agua para acertar. Y lo hicimos", indicó por su parte Viktor Blagov, funcionario del centro.
La destrucción de la Mir significa sin embargo un amargo triunfo. Luego de la maniobra, que transcurrió paso a paso según estaba planeado, las autoridades de Defensa Civil anunciaron el final del estado de alarma.
Incluso el capitán de uno de los 27 barcos atuneros neocelandeses que pescaba en el Pacífico Sur declaró que no vieron nada de la Mir porque había una niebla espesa. "Teníamos visibilidad cero", declaró Trevor Canty este viernes a la televisión de su país.

Tristeza

La pérdida de la estación tras 15 años, un mes y dos días, fue "como la despedida de un pariente muy querido", declaró ante la televisión rusa el cosmonauta ruso Alexander Kaleri, que a comienzos de 2000 formó parte de la última tripulación de la Mir.
En una nota sentimental, Vladimir Solovyov, que puso en funcionamiento los sistemas de la Mir en marzo de 1986 semanas después de que entrara en la órbita terrestre, supervisó su destrucción desde el centro de control. "Estoy triste, la Mir podría haber volado otros dos o tres años si no fuera por problemas financieros y obligaciones con la Estación Espacial Internacional", indicó el cosmonauta Alexander Poleshchuk, que estuvo seis meses en la estación en 1993.
La gigantesca estructura de 136 toneladas, un conjunto de módulos cilíndricos de los que se proyectaban antenas y paneles solares, había estado en órbita desde 1986.
En su caída hacia la Tierra, primero se quemaron los colectores solares y luego se desintegró el casco principal, a 80 kilómetros sobre la Tierra.
Japón fue el último territorio poblado que sobrevoló el ingenio, antes de caer en la zona prevista, entre Nueva Zelanda y las costas de Chile, a 40 grados de latitud sur y 160 de longitud oeste. Se estima que unos 1.500 fragmentos metálicos se hundieron en el mar, los más pesados de dos toneladas.
La caída de la estación comenzó a las 00:32 GMT, cuando el control de tierra activó la primera maniobra de frenado, mediante los reactores del transporte espacial Progress acoplado a la Mir. Siguió un segundo impulso de frenado, también de veinte minutos de duración, a las 02:00 GMT. La decisiva tercera maniobra de frenado se produjo a las 05:07 GMT, cuando los reactores de la estación y del transporte Progress fueron activados conjuntamente por 20 minutos, hasta agotar sus últimas reservas de combustible.
La maniobra, según el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), fue al parecer más brusca de lo que se pensaba, frenándola no a 23,5 metros por segundo, como estaba planeado, sino a 40 metros por segundo. "La Mir tenía al parecer más reservas de lo esperado", señaló el experto Walter Flury. Debido a la gran inclinación se redujo aproximadamente a la mitad la zona de peligro en que iban a caer los restos. A partir de allí la Mir pasó sobre China y Japón y desapareció de las pantallas de radar. Imágenes de video amateur desde las islas Fidji mostraron lo que se asemejaba a una serie de estrellas fugaces atravesando un cielo tropical bordeado de palmeras.
Desde su lanzamiento, el 20 de febrero de 1986, la Mir cumplió exactamente 86.331 órbitas en torno a la Tierra.
La estación albergó a más de 100 cosmonautas y astronautas de 20 países, y sobrevivió en diciembre de 1991 el desmembramiento de las repúblicas que formaban la Unión Soviética y el establecimiento en Rusia de una economía de libre mercado.
Rusia es entre los países con misiones al espacio el más experimentado a la hora de desintegrar basura espacial. Más de 60 naves Progress han sido sepultadas en el Pacífico luego de sus viajes a la Mir desde 1986.

Chile busca apoyo por basura espacial

SANTIAGO (Reuters).- Chile buscará apoyo en los foros internacionales para reglamentar la eliminación de desechos espaciales peligrosos en el planeta, dijo el viernes el gobierno.
El reintegro a la Tierra de la estación orbital rusa Mir, ocurrido en la madrugada del viernes en el océano Pacífico Sur, entre las costas de Nueva Zelanda y Chile, motivó la molestia del país trasandino.
La canciller Soledad Alvear dijo que el tema será planteado en las próximas reuniones del Grupo de Río, integrado por los países sudamericanos, y del foro América Latina-Asia del Este (Falae).
"Ojalá que logremos alguna resolución que pueda ser consensuada por los distintos cancilleres, de manera que no sólo sea Chile quien esté planteando este tema y vayamos avanzando en normas de carácter internacional", dijo la canciller a periodistas.
El objetivo de las autoridades chilenas es abrir un espacio de discusión en la agenda mundial, de manera que no se vuelvan a repetir episodios como el protagonizado por la Mir, que tuvo en ascuas a los países costeros como Chile, Fidji y Nueva Zelanda.
La caída de la basura espacial, que ocupó una franja de 200 kilómetros de ancho y 6.000 kilómetros de extensión, no tuvo consecuencias dañinas para ninguno de los países cercanos y el descenso fue considerado un éxito por los rusos.
Alvear recordó que existe una comisión especializada de las Naciones Unidas, denominada Copuos (Comisión para la Utilización Pacífica del Espacio Ultraterrestre), dedicada a estos temas. En abril se realizará la próxima reunión de este foro, en la que el gobierno chileno intentará poner como tópico a discutir las medidas de protección que deben existir para aquellos países que reciben los desechos.

Se suicidó por el miedo

Un hombre se suicidó ayer en la ciudad de Taipei, Taiwan, atemorizado por la caída a tierra de la estación orbital rusa Mir, y se inmoló junto a la tumba de su padre. Al no poder aguantar la tensión de la caída de la Mir, el hombre corrió hacia el cementerio de Taipei en donde yace su padre y, junto a la tumba, roció su propio cuerpo con bencina y se prendió fuego, lo que le causó la muerte de manera inmediata.
Según informó ayer la agencia de noticias rusa Itar-Tass la víctima, de origen taiwanés, era considerada "depresiva".
Un vívido testimonio de la caída la brindó el fotógrafo de Reuters Mark Baker, desde Nadi, en las Islas Fidji. "Vimos cinco o seis fragmentos con una enorme estela de humo que duró por entre 10 y 15 segundos. (Fue) seguida unos momentos después por un par de estruendos". Y agregó: "Fue una experiencia única en la vida". (Télam-SNI, Reuters)

Foto: arriba: huéspedes de un "resort" en la paradisíaca isla Nadi, Fidji, contemplan el cielo mientras la Mir cruza sobre sus cabezas (ver ángulo derecho) tras penetrar en la atmósfera terrestre y antes de precipitarse al mar en incandescentes fragmentos (abajo).

   
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