Viernes 9 de marzo de 2001

 

Rechazo generalizado al cierre de juzgados de Paz

 

Inmediata fue la reacción en pueblos y parajes. Se oponen al cierre de algunos juzgados de Paz, tal como lo propone un anteproyecto. En algunos lugares trabajan hasta los domingos.

  INGENIERO JACOBACCI y ROCA (AJ y AR).- La iniciativa del Superior Tribunal de Justicia de cerrar algunos juzgados de la Línea Sur causó un generalizado rechazo en los habitantes de la zona.
Los pobladores de los pequeños parajes donde se implementaría la medida salieron ayer a defender airadamente la permanencia de lo que consideran "la institución más importantes" y señalaron que las decisiones siempre se toman desde los escritorio, sin tener en cuenta ni conocer la realidad de algunas zonas de la provincia.
En igual sentido se pronunció el Sindicato de Trabajadores Judiciales de Río Negro, institución que por nota elevada al STJ sostuvo que "de concretarse el el anteproyecto se estarían potencian por un lado los tribunales de Paz de los grandes centros y se dejaría directamente sin administración de justicia a los habitantes de pequeñas y desérticas localidades"
El anteproyecto de ley presentado por el presidente del STJ, Víctor Sodero Nievas, para suprimir los Juzgados de Paz con asiento en Cona Niyeu, Arroyo Ventana, Fuerte San Javier, Sierra Pailemán, Cerro Policía, El Cuy, Mencué, El Caín, El Manso y Río Chico por cuestiones constitucionales y económicas fue rápidamente rechazado.
"La comisión de fomento y el Juzgado de Paz es lo más importante que tenemos en estos parajes. Por allí pasa todo lo que nos ocurre, por eso nos oponemos rotundamente al cierre. Vamos a enviar una nota a quien corresponda para que se revea esta medida que, de tomarse, nos perjudicaría mucho. Siempre se toman decisiones desde los escritorios sin conocer nuestra realidad y siempre somos los más perjudicados", señaló ayer el Comisionado de Fomento de El Caín, Héctor Melivilo.
El Caín es un pequeño paraje ubicado cerca del Paralelo 42 donde viven alrededor de 350 habitantes. Durante la mayor parte del invierno permanece aislado por el corte de los caminos producto de las fuertes nevadas y lluvias. Ante el cierre del Juzgado de Paz sus habitantes tendrían que trasladarse hasta Maquinchao, localidad ubicada a 90 kilómetros al norte.
La negativa al cierre de los Juzgados se hizo sentir en todos los parajes involucrados. Los pobladores de Mencué, donde viven 300 personas, calificaron a la medida como "una locura" y fundamentaron su oposición poniendo como ejemplo, además de implicancia que tiene para la vida en esa zona, la ubicación del paraje, las distancias, el estado de los caminos y la situación de la gente del campo.
En este sentido Guillermo Oliva Tagle, resaltó la importancia del Juzgado de Paz de ese lugar al señalar que tiene un área de cobertura que llega hasta Naupa Huen, un paraje ubicado a 80 kilómetros al norte. "Acá la Jueza de Paz -Juanita Alonso- atiende todos los días, inclusive los fines de semana porque depende de los transportes que llegan a la localidad. Y el domingo al medio día, por ejemplo, llega un colectivo en el que generalmente, vienen las personas del campo expresamente a realizar algún trámite. Ya sea a asentar a un recién nacido, certificar una firma, etc". sostuvo. El docente, añadió que la función que cumplen los Juzgados Paz son muchas y eso no se tiene en cuenta a la hora tomar una medida".

Factores del poder civil en la Patagonia En los pequeños pueblos

patagónicos de hace setenta años o más, formaban parte del ambiente un puñado de verdaderos personajes de la época que regenteaban la vida pública. El comisario de policía, el jefe de estación, el de correos (ah, el viejo Correos y Telégrafos que entregaba o recibía los ansiados mensajes). Se agregaban a los ya nombrados los maestros y los jueces de Paz.
De todos esos representantes del poder público que formaban parte de la sacrificada, cosmopolita y solidaria población de entonces, los jueces de Paz eran una arista especial de la vida civil de la época.
Venidos casi en su totalidad de las funciones policiales, no todos aquellos que hoy pertenecen con derecho al Poder Judicial, estaban bien preparados para el cargo.
"Los jueces de Paz -dijimos alguna vez- tienen una larga historia escrita en gran parte con pluma "cucharita"".
Aquellos magistrados vecinales, salomones de los litigios pastoriles o las trifulcas familiares, a diferencia de la actualidad, tenían muy poco sueldo y entonces acudían a la coima o a los ataques a la ingenuidad campesina.
Así fue que se conoció el caso de un juez de Paz que respondía al interesado en poner nombre a su vástago:
-No che, Juan Domingo no me quedan más. Vas a tener que ponerle otro nombre...
Como el recurrente, aferrado a sus convicciones, porfiaba por corporizarlas en su vástago, insistía en su petición, hasta que el juez "encontraba" en un cajón del escritorio "el último que me queda por sólo 50 pesos...".
Nicasio Soria

En la Justicia Federal se ingresa sin concursar

Para ingresar a la Justicia Federal no es necesario concursar y los nombramientos de los empleados dependen pura y exclusivamente de cada magistrado. Este elige a quién incorporar y hace la propuesta a la Cámara.
La curiosa metodología, poco razonable para cualquier ámbito público y en especial la justicia, suele generar situaciones incómodas originadas en la inexistencia de evaluaciones para los aspirantes, que por lo general son muchos, y que sólo tienen que afrontar un examen donde se da cuenta del manejo de mecanografía y computación. En la práctica la designación queda al arbitrio del juez, dado que él mismo se ocupa de tomar la evaluación de rendimiento.
"Río Negro" pudo confirmar que esta situación se da tanto en Roca como en otros juzgados federales del país. La inexistencia de los concursos quedó al descubierto cuando este diario publicó un texto breve en la columna "De buena fuente", que daba cuenta de que la hija del juez del STJ, Alberto Balladini, Verónica y un yerno del mismo magistrado, Diego Broggini, habían sido confirmados en la justicia Federal.
"Río Negro" averiguó cuál es el modo de ingreso de empleados a ese ámbito y allí pudo constatar que ni las dos personas en cuestión ni los empleados que ingresaron en los últimos años lo hicieron por concurso, sino que se anotaron en los listados de aspirantes.
Según se aseguró en el juzgado, tanto Verónica Balladini como Diego Broggini reunían las condiciones exigidas para el ingreso al Juzgado. La primera se desempeña en mesa de entrada, en la categoría más baja del escalafón. En tanto, Broggini comenzó a trabajar el miércoles como secretario de Ejecución, cargo para el que también había otros interesados. Su tarea es específica y viene desde capital federal precedido de antecedentes como docente del derecho y como trabajador de la justicia.
En el caso del Juzgado Federal de Roca, cada vez que se produce una vacante se prioriza a los contratados que, de ese modo, acceden a planta permanente. Para ocupar el contrato que el ascendido dejó, se apela a la facultad de Derecho que sugiere a los mejores alumnos o simplemente se consulta en el ámbito judicial. Una vez que se tienen los postulantes es la jueza la que sugiere a la Cámara el nombre del aspirante. Una vez aprobado se le exige al requerido asistir a una revisión médica y se le pide un certificado de antecedentes (expedido por la Policía Federal), así como otro del Registro de Reincidencias.
Desde hace varios años, la justicia Federal no contempla este mecanismo como canal de acceso.
Diferente es el ingreso a la Justicia rionegrina, donde la vía es el concurso. Los requisitos están vinculados a la capacitación y la edad. (AR, ABA y AV)

   
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