Viernes 23 de marzo de 2001

 

Dos heridos tras un infernal tiroteo en Neuquén

 

La policía asegura que sorprendió a tres personas cuando intentaban robar en una carnicería. Las persiguió hasta una vivienda. Allí se enfrentó con una decena de jóvenes. Hubo intercambio de balazos durante diez minutos. Hay dos heridos. Según las víctimas, sufrieron una agresión sin motivo. La hermana de un lesionado ocupa una vivienda del barrio Utedyc.

  NEUQUEN (AN)- Un tiroteo de varios minutos entre un grupo de jóvenes y al menos una decena de efectivos policiales, mantuvo en vilo a los vecinos de un sector del barrio Gregorio Alvarez en la madrugada de ayer. Dos de los muchachos resultaron gravemente heridos, baleados en el rostro y una pierna, pero no corrían peligro de muerte, según informaron sus familiares.
El enfrentamiento se originó tras la persecución de tres jóvenes que fueron sorprendidos cuando procuraban violentar la rejas de una carnicería, en aparente intención de robo, según la Policía, y se resistieron a la orden de detención que les impartieron desde un patrullero.
La versión sobre el motivo del enfrentamiento es distinta según la óptica de los damnificados y la Policía. La hermana de uno de los heridos es usurpadora de las viviendas en el barrio Utedyc, y dijo que habitualmente es hostigada por la Policía. "A mis hermanos también los amenazan cuando van a llevarnos comida", dijo la joven.
En lo que ambos sectores concuerdan es en que el tiroteo fue intenso y prolongado (ver aparte).
Los heridos son Walter Rodríguez, de 18 años, y Emanuel Alvarez, de 19. El escenario del tiroteo fue la vivienda del primero, en la calle Canaan Sapag casi Collón Cura, del barrio Gregorio Alvarez, donde quedaron el reguero de sangre de los baleados y las cápsulas de las balas disparadas en el enfrentamiento.
Orificios en las paredes, en las aberturas y en troncos de los árboles, eran fiel reflejo del grado de violencia del choque.
El fiscal que entiende en la causa dispuso una serie de medidas, entre las que figura el secuestro de al menos ocho pistolas nueve milímetros del personal policial, para ser peritadas.
Alvarez recibió un tiro en el maxilar izquierdo, fue operado y está internado en el hospital Castro Rendón. Rodríguez sufrió la fractura del fémur de la pierna izquierda. Ambos, según familiares, estaban fuera de peligro.
De acuerdo con la policía, un taxista alertó a un patrullero de la comisaría del barrio Melipal que tres jóvenes intentaban ingresar a un negocio de la calle 5 y Collón Cura. Al llegar el móvil al lugar los sujetos huyeron y se refugiaron en la casa de Rodríguez.
En el lugar los policías fueron recibidos a tiros y pedradas, por lo menos por diez jóvenes. Uno de los móviles tendría cuatro impactos de bala, presuntamente calibre 22, y otro el parabrisas destrozado.
Los efectivos repelieron la agresión con balas de gomas, según la Policía.
"Es una tremenda mentira. Los chicos estaban en la vereda, organizando un asado para hoy (por ayer), para celebrar el cumpleaños de mi hijo, cuando vinieron cuatro patrulleros y los atacaron a balazos", dijo Hilda, la madre de Walter Rodríguez.
Añadió que los uniformados ingresaron al patio de su casa, donde dispararon sus armas a mansalva. "Acá quedó una de las cápsulas, y también están los agujeros por todas partes", dijo la mujer. En el patio se observó una gran mancha de sangre, producto de las heridas de los jóvenes.
"La versión de la Policía es un invento, no hay nada que respalde lo que dicen. Reuní la mayoría de las cápsulas nueve milímetros de los policías", dijo por su parte Héctor Alvarez, padre del otro joven baleado.

Los vecinos paralizados por el fuego cruzado

NEUQUEN (AN) - "Se tiraban como en las películas. De un lado los canas y del otro los de la patota. Que sólo haya dos personas heridas es un milagro. Estuvieron como diez minutos tirando tiros...", dijo un vecino de la estrecha calle Canaan Sapag, escenario del enfrentamiento entre policías y un grupo de jóvenes.
Añadió que cuando comenzaron los disparos se asomó a ver qué ocurría y vio las corridas y la llegada de los patrulleros. "No terminaban nunca de tirar. Hasta que los milicos se alejaron como pudieron, bajo una lluvia de pedradas. Una camioneta tuvo que salir marcha atrás", añadió.
Otra vecina del barrio Gregorio Alvarez relató que se sintió "paralizada" por el infernal ruido de los autos policiales, los disparos y los gritos.
"Diga que a es hora ya todos están adentro de las casas, porque cualquier inocente pudo recibir un tiro", comentó la mujer a "Río Negro".
En el sector el estampido de los tiros es algo común, según los vecinos. "Acá siempre hay problemas. Se juntan grupitos a tomar vino o cerveza y ahí comienzan los líos. Uno no se mete porque puede ser peor, pero el nivel de violencia es terrible", señaló otro vecino a este diario.

   
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