Miércoles 21 de marzo de 2001

 

Un mundo de sensaciones con humor

 

El nuevo ciclo de América reactualiza su propuesta y mantiene su calidad.

  Buenos Aires.- "Un mundo de sensaciones", el unitario de América que producen Andrea Pietra y Carlos Santamaría, arrancó con "Infidelidad", una suerte de parodia que mostró un costado más ameno que "Por ese palpitar", el ciclo con que estos actores se lanzaron como productores independientes en el 2000.
El capítulo estreno del nuevo programa de ficción de América, abordó de una manera simpática y desde una visión algo ingenua la temática que aqueja a más de una pareja: la infidelidad, marcando una clara diferencia con "Por ese palpitar", cuyas historias realistas eran tratadas con dolorosa crudeza.
Pero por lo que pudo apreciarse en el programa, el ciclo mantiene intacta su estética despojada, la dinámica en la forma de contar y el talento en las interpretaciones de Andrea Pietra, Carlos Santamaría, Valentina Bassi, Alejandra Darín, Gustavo Garzón y Antonio Birabent.
La trama de "Infidelidad" comenzó cuando Sofía (encarnada por Darín) consolaba a su amiga Julia (Pietra) porque su marido Bruno (Santamaría) la había engañado con una alumna del colegio en donde él dictaba clases.
Pero lo que no sabía Sofía, es que mientras consolaba a su amiga, su esposo Jorge (Garzón) estaba a los arrumacos con Marcela (Bassi), quien también formaba parte de su círculo de amistades íntimas.
Así, mientras Bruno intentaba recuperar el amor de Julia a través de cartas y regalos, Sofía -la típica esposa aburrida y acostumbrada a la triste rutina de no "existir" para su marido- se encargaba de dar lecciones a sus dos amigas sobre la vida y el amor.
Con las clásicas salidas femeninas del estilo "¿Lo hicieron muchas veces?" y "Seguro que tenía las tetas más grandes que yo" y el personaje del típico macho argentino en la piel de Garzón -quien no sólo engañaba a su mujer, sino también a su amante con su secretaria- se fue dibujando una historia previsible pero atractiva y graciosa.
El capítulo terminó con todos los implicados llorando, excepto el quiosquero Rodi (Birabent), a quien las chicas usaron como comodín para dar celos a sus respectivas parejas, aunque finalmente no tuvo sexo con ninguna de ellas. (Télam).

Romina Grosso

   
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